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La historia de cómo las estrellas de la Fórmula 1 compitieron en Dubái con los Citroën CX

La historia de cómo las estrellas de la Fórmula 1 compitieron en Dubái con los Citroën CX
Jueves, 25 de marzo de 2021

A buen seguro, cuando muchos vieron la semana pasada el recorrido del Gran Premio de Arabia Saudí, el cual se realizará en un trazado urbano a orillas del Mar Rojo, en la localidad de Jeddah, muchos habrán recordado otros intentos de la Fórmula 1 por competir en este tipo de trazados, muchos de ellos fallidos. Especialmente se me vinieron a la cabeza el Gran Premio de las Vegas, realizado a los pies del icónico Caesars Palace, o lo que vimos en Dubái en aquel año 1981.

Para los que no conozcan la historia, aunque estamos hablando de la llegada del Gran Circo a Arabia, hace cuatro décadas ya hubo un gran interés por introducir poco a poco la competición en los emiratos y países ricos por el petróleo. El evento fue organizado por un empresario de Birmingham, Martin Hone (posteriormente crearía también el Superprix de Birmingham) y se pretendía llevar a algunos de los mejores pilotos del mundo de la época a competir en lo que se conocía como el Gran Premio de Dubái, el cual tuvo lugar durante el Día Nacional de los Emiratos Árabes Unidos, también copiando la idea de las Vegas y creando un circuito provisional alrededor del hotel Hyatt Regency.

Os podéis imaginar lo que era hace cuarenta años esa zona en la costa del Golfo Pérsico y a apenas unos centenares de metros del Aeropuerto Internacional. Había una hoja en blanco para crear un circuito que permitiera hacer distintas carreras y que además tuvo un estreno de lujo ya que hasta allí precisamente se desplazó el Nimrod Aston Martin del Grupo C para hacer su primer acto público. Obviamente la idea de llamarlo Grand Prix fue para darle algo más de notoriedad, y que los propios locales pudieran saber que no se trataba de las famosas carreras de camellos y que se trataba una competición de coches.

Los Citroën CX y el Grand Prix más extraño:

A partir de ese punto, la competición se puso sería, y además de una especie de shootout (intentos de marcar la vuelta rápida) con los Fórmula 1 desplazados y la carrera de prototipos a 10 vueltas en la que terminó imponiéndose el Lola T70 MKIIIB de John Brindley, también se disputó una prueba monomarca de turismos. Los Citroën CX salieron muy temprano por la mañana con algunos de los mayores talentos a su volante para brindar un espectáculo indescriptible.

Debemos recordar que el Citroën CX nació en 1974 con la intención de ser el heredero del Citroën DS. Una misión muy complicada que se trató de suplir con un buen cargamento de tecnología y con un diseño aún más futurista en una época en la que ya se empezaba a imaginar cómo serían los coches voladores del año 2000. Debemos recordar que entre algunos de los elementos que portaba, el CX tenía frenos y suspensión hidroneumática, además de la ultraconocida dirección DIRAVI, lo que a buen seguro hizo que los pilotos tuvieran un proceso de adaptación al comportamiento de un coche que, a pesar de ser la primera berlina de Citroën que superaba los 200 km/h, no estaba precisamente concebido para competir en circuito y mucho menos puerta con puerta.

Debemos aclarar que la intención inicial era la de crear una carrera de lo que era una Citroën Visa Cup, sin embargo, a la firma de los dos chevrones le pareció una buena idea tantear a las grandes fortunas del país con sus Citroën CX, por lo que decidió finalmente que estos voluminosos yates con ruedas fueran los coches a pilotar por algunas de las mejores manos a nivel mundial.

En total eran 20 unidades del CX 2400 GTI suministradas por la marca francesa, con John Watson instalado en la pole. Era la antesala a la tormenta, ya que obviamente un circuito así no estaba preparado para albergar una carrera de este tipo y menos con estas monstruosidades. Toques, choques, lucha puerta con puerta, atajos un tanto antideportivos… Dan Gurney dejó el frontal de su montura prácticamente irreconocible y raro era no ver a un coche con los intermitentes encendidos, a saber, si por haber accionado la palanca involuntariamente o por el fallo de alguna conexión.

Únicamente seis pilotos pudieron completar la carrera, haciendo casi imposible la intención de Citroën de vender los vehículos a los locales ya que posteriormente se organizó una segunda carrera con ellos con pilotos locales que acabó incluso peor. La victoria fue a parar a manos Bruno Giacomelli, con Marc Surer en segunda posición y David Kennedy completando el podio por delante de un Dan Gurney que llegó incluso a cabrear a Sitrling Moss por su agresivo pilotaje. Eran otros tiempos. Se pretendía que la Fórmula 1 llegara oficialmente en 1983 a Dubái, pero finalmente se tuvo que esperar a 2009 para ver un Gran Premio oficial en los Emiratos Árabes Unidos.

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